El retorno de los dioses



"Los dioses son huéspedes huidizos de la literatura. La atraviesan con la estela  de sus nombres. Pero, con frecuencia, también la abandonan (...) Casi todos los poetas del siglo XIX, de los más mediocres  a los sublimes, escribieron algún poema en el que se nombra a los dioses (...) Hubo un tiempo en que los dioses no eran tan solo un habito literario. Eran  un acontecimiento, una aparición súbita, como el encuentro con un bandido o el perfilarse de una nave. En todas las edades primordiales se dice que los dioses han casi  desaparecido. Los dioses se presentan sólo ante unos pocos, elegidos al arbitrio divino: «No a cualquiera se le aparecen los dioses con plena evidencia», epifanía divina, se dice en la Odisea (...) Pero ¿cómo se manifiesta el dios? Según observó el ilustre lingüista Jacob Wackernagel, en la lengua griega no existe vocativo para Theós, «dios». Theós tiene ante todo un sentido predicativo: designa algo que sucede. Un magnifico ejemplo se encuentra en la Helena de Eurípides:

Oh dioses: Es dios el reconocer a los amantes.

(...) La «especificidad» griega: en el «designar un acontecimiento: "Es theós"». Este acontecimiento que se designa con la palabra theós puede fácilmente convertirse en Zeus, que es el dios más vasto, que lo comprende todo (...) En un banquete conmemorativo de la revolución de febrero de 1948, un joven intelectual propuso un brindis al dios Pan. «¿Qué tiene que ver el dios Pan con la revolución?». Él es la revolución (...) Los acontecimientos subsisten, operan por si mismos, incluso cuando no son inmediatamente percibidos (...) La primera mitad del siglo XIX  había visto no sólo como los dioses griegos invadían nuevamente la psique (...) Antes de volver a copar la escena, los dioses paganos se habían visto obligados a llevar una larga existencia tormentosa y clandestina en el exilio, «entre las lechuzas y los sapos, entre las oscuras ruinas de su pasado esplendor». Una gran parte de los que hoy se denomina «satánico» (...) Las divinidades del Olimpo todavía existen y están en plena actividad, sólo que ahora habitan en el demi-monde (...) Desplacémonos ahora  hasta la situación presente, tal como aparece diariamente nuestros ojos: en primer lugar, los dioses aún están aquí (...) Son una multitud que pulula en una inmensa ciudad. No importa si sus nombres nos suenan con frecuencia exóticos e impronunciables (...) El poder de sus historias sigue activo (...) La compleja tribu de los dioses sólo subsiste ahora en sus historias y en sus ídolos dispersos. La vía del culto está cerrada, porque ya no existe un pueblo de devotos que cumpla con los actos rituales o bien porque , en todo caso, esos actos no llegan a completarse:  las estatuas de Siva y Visnu siguen estando húmedas de ofrendas pero, para un hindú de nuestros días, Varuna es una entidad remota, sin perfil definido (...)  ¿Se trata acaso de un preludio de su extinción? Sólo en apariencia. Porque en el ínterin todas las potencias del culto han emigrado a un solo acto, inmóvil y solitario: el de leer. (...) Que frente a los ojos haya una pantalla o una página, que por ella discurran números, fórmulas, o palabras, no modifica sustancialmente el hecho: se trata en todos los casos de lectura. El teatro de la mente parece haberse dilatado, para acoger prolíficas hileras de signos de espera, incorporados en esa prótesis que es el ordenador (...) el proceso es grávido de consecuencias escondidas: a pesar de que la mente es todavía rudimentaria, al confluir con la pantalla para formar un flamante Centauro, se acostumbra a verse como un teatro ilimitado (...) en los intersticios de aquel teatro comienzan a abrirse, frente a los ojos de todo el mundo, las vastas cavernas en las que resuenan, como siempre lo han hecho, el nombre de los dioses (...) El mundo - ya es momento de decirlo aunque la noticia sea del desagrado de mucha gente -  no tiene la menor intención de desencantarse del todo, aunque sea sólo porque, si lo hiciera, caería en un extremo aburrimiento (...)"


Roberto Calasso. 2001. La Literatura y los dioses.


No hay comentarios:

Publicar un comentario