Recuperando el sentido de Victoria (Nike)


En la época actual el sentido de Victoria ha sido degenerado. Nos hemos convertido en esclavos ateos de dioses-simulacro que para gobernar sobre los mortales imitan los dones de los dioses verdaderos. Nos ordenan e intentan insuflar emociones; «Just do it» te dicen unas zapatillas, «Sos libre» «Soy vida» te dice una bebida. Niké no es una zapatilla, nunca fue ni será el bien de una empresa que intenta venderla para vestirte como con una remera. Victoria es una diosa, a la cual uno puede o no ofrecerle culto. El Triunfo como don, robado por la empresa, se torna en una exigencia que de no cumplirse expulsa al mortal a caminar como hereje maldito por un mundo de falsos dioses que (re)ordenaran nuevamente, con palabras de sentido profanado, el castigo para los impíos. Aquellos que con mejor o peor suerte logren conseguir la victoria-simulacro obtendrán un triunfo que no es real, no pertenece a ese dios que actúa en el Olimpo al instante que el mortal en la tierra, porque la acción del dios y el hombre es simultánea. Obtendrán una victoria simulada, que no es del dios, ni propia. Triunfo de la empresa y consumación del robo. Recuperemos las facultades para nuestros dioses abstractos, que la victoria, el amor, el sexo o la belleza no caben en ningún objeto. Dejemos de ser creyentes de dioses-simulacros que nos consumen. Recuperemos el sentido de Victoria.

En la mitología griega, Niké (en griego Νίκη) es la diosa de la Victoria. Capaz de correr y volar a gran velocidad, se la considera como portadora de buena suerte, y suele estar asociada con algún otro dios. Se le representaba a menudo como una pequeña escultura alada en la mano de otro dios más importante, como Zeus o Atenea. Se la consideraba hija de Zeus, no obstante tras la batalla de Salamina (480 a. C.) a menudo se la asociaba y se la creía idéntica a Atenea, siendo Niké un apodo suyo que significa «victoriosa». Otra versión la hacía hija del titán Palas y de Estigia, siendo hermana entonces de Bía (la Violencia), Zelo (el Fervor) y Cratos (la Fuerza).


Himno a Niké
(Himnos Órficos)

Oh poderosa Niké, por hombres deseada,

Con pechos adversos al espantoso fuego furioso,

Entonces invoco, sólo a aquellos que pueden sofocarlo

Conteniendo la rabia, molestando furiosa

En la ligera batalla al cuervo conquistador

El premio de la victoria, la marca del suave renombre

Por tu autoridad sobre todas las cosas, divina Niké

Y gloriosa contienda, y alegres gritos tuyos

Ven, grandísima diosa, y tus súplicas bendice,

Con ojo centelleante, alborozada con el éxito;

Puedes ilustrar por escrito tus preces de protección,

Y se encuentra brillando con fama inmortal.

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