Narciso

Soy el narciso deforme que crece bajo el agua y desde lo profundo observa su reflejo en la superficie. Ahí fuera el sol toca las cosas, las hace gráciles y otra clase de flores crecen bajo su protección. Así, se ramifican bajo el designio del nuevo dios Apolo obteniendo sus más caros favores. Y cuando una de ellas se inclina sobre las aguas recibe a cambio un espejo del cielo y su propia imagen proyectada. Otras veces, cuando la deidad está ausente, una tormenta cubre los cielos, el brillo palidece y la superficie en el agua se torna translucida. Entonces, la mirada de las flores resbala en la profundidad. No las escucho gritar. Solo oigo el eco de mi voz advirtiendo ¡cuidado! hacia ambas direcciones.
Soy el narciso deforme que crece bajo el agua y desde lo profundo observa su reflejo en la superficie.

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