El Grifo


El esplendor de sus alas de ángel, el suave sonido de su aleteo y la calma del amanecer cada madrugada. Un sueño que trasciende y logra bañar todo el valle de un fino rocío de ilusión.

Siempre solitaria, criatura alada. Portadora de un aura sagrada. Inocente bestia del valle. Dichosos tus vuelos en el alba. Bendita es la dulce ignorancia, tú que desconoces la muerte que se halla más allá de las montañas.

Cuerpo de diversas bestias, tan fuerte como frágil, tan calmo como delirante.

Garras de ave, dispuestas a destruir la carne, preparadas para clavarse en la piel de su propio amo, si alguna vez el brillo del sol se fugara en un amanecer.

Cabeza de águila, siempre mirando al frente. Imponente perfil, profunda mirada. Ojos vigilantes que invitan a  develar sus misterios.

Cuerpo de león, rey de bestias. Poseedor de fortaleza. Vitalidad que siempre lo impulsa a buscar un refugio en medio de la realidad corroída por el eterno frío del tiempo.

Alas angelicales, aquellas que llevan a la criatura por el ensueño. Plumas de plata que reflejan el cielo, plumas que danzan con el viento y caen como lagrimas por el aire acariciando la tierra cuando tocan el suelo.

Llévame contigo bello guardián, deja que el rocío bañe mi cuerpo. Se mi compañero allí en el valle donde tu eres rey verdadero. Mantente firme en el aire, permanece invencible sobre las montañas.

No. La luna se hace presente. Blanca, resplandeciente, en el cielo te ilumina amenazándote con su pálido brillo decadente. El valle está a obscuras. No permitas que la obscuridad ate tus alas, vuela allí donde tú sepas que se halla una luz más allá de mi mirada.

Vete Grifo alado, vuela.

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