Entre gente muerta


Una película de Zombies "diferente" es la que propone Bruce La Bruce en "Otto; or, Up with Dead People" (2008). El film tiene sus imperfecciones: Escenas de más, algo de repetición, textos subrayados, pero no deja de ser por eso una película interesante (aunque podría haberlo sido más aun).

El director propone al zombie como metáfora del homosexual, pero no de cualquier tipo de homosexual, sino de un tipo en particular, aquél que "cree en su muerte", hijo del capitalismo y el consumismo junto con la caída del amor y los ideales. Bien queda en claro, esto es aplicable a cualquier hombre o mujer que viva en los tiempos actuales, pero a diferencia de los que copulan bajo la norma, el hábitat homosexual será el del resto-basura de la producción capitalista.

En su mirada, nos muestra al homosexual, golpeado por la sociedad que proyecta sus propias miserias y conformismo sobre la minoría, pero también mostrará como reacciona la homosexualidad como grupo "cultura" a la violencia y hostilidad ejercida sobre sí, a través de su identidad zombie. El muerto aparece como aquel entregado a su escondite (su ocultamiento, de los otros). Será un cuerpo consumidor de cuerpos y carne. Respuesta racional a un mundo que aparece con mayor fuerza racional como desalmado y tanático. El ansia por la carne se transforma en una forma de protesta por las injusticias cometidas contra los suyos.

Para Otto (el personaje principal) no es fácil ser un zombie. Los vivos le parecen todos la misma persona, y a Otto no le agrada ese Otro, es por eso que siente que debe mentirles. Se oculta. Tiene una crisis de identidad, ha decidido no entregarse a la carne, único camino para aquel que está muerto en vida. Los zombies son seres vacíos, solitarios por dentro, dispuestos a llegar al extremo para sentir algo... cualquier cosa.

Otto antes estaba vivo. Recuerda algunas escenas de un romance anterior, escenas de amor idealizado hasta el punto del ridículo. La película plantea en el amor la posibilidad de salir de la muerte, ya que es un vínculo hacia un otro donde ese otro aparece englobado bajo los ojos del eros y ya no como un cuerpo despedazado o un comercio carnal sin veladuras, sino dando la posibilidad de una historia para el sujeto. Hay algo en Otto que lo lleva a negarse a consumir carne, si bien también lo hace, hay algo en su pasado (su historia) que no logra recordar del todo, pero que lo limita en el frenesí.

El sexo no solo aparece como un comercio de carne, Otto logra conectarse con Fritz luego de recordar algo de su historia. Mientras mantienen relaciones sexuales; la muerte queda de lado, sus cuerpos cobran vida, las heridas y la podredumbre se evaporan... pero rápidamente vuelven a ellos cuando el acto termina y marchan por caminos separados. Otto decide seguir su camino solo. El suicidio no tiene sentido para aquél que está muerto... se dirige al norte, donde el frío (lejano de la pasión o el amor) podrá conservar su carne muerta.

Como la describe Medea, directora del film dentro del film, junto con otros personajes ridículos, provocadores también de la cultura zombie (y esto puede verse no solo en su sobreactuar emo, sino también cuando en una escena el muerto Otto logra identificarse con la vida de una niña, la pequeña es rápidamente apartada para los fines pragmáticos de la obra): Esta es una película de zombis porno política.

Para los amantes del género zombie, esta puede ser una propuesta "diferente" y muy interesante, pero cabe la advertencia, hay que estar dispuestos a enfrentarse al cuerpo en su mayor desnudez.

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