Sobre Los Seres del Mundo de Hadas

En el consultorio de un hospital psiquiátrico de Buenos Aires una mujer dice felizmente ver angelitos. “Son como hadas chiquitas” Dice. Está contenta, sus angelitos la acompañan, la entretienen, la divierten. Revolotean a su alrededor y la protegen.
Este hecho al parecer, preocupó bastante a un grupo de psiquiatras que como buenos agentes de salud enseguida se propusieron curar a la mujer. Le dieron un antipsicótico para que la mujer dejara de ver aquello que no estaba realmente. Uno se pregunta si es posible que algo que está, no esté. Porque si la mujer ve sus angelitos, esos angelitos en algún lugar deben estar. Aunque ese lugar no tenga espacio en la realidad, sino más bien sea huésped de una dimensión subjetiva.
Al poco tiempo de tomar esta medicación, algo no está bien con la mujer, tiene una fuerte depresión, no quiere vivir. Realmente ha perdido una protección. No ve más a sus angelitos.

Sobre esta historia verídica me pregunto ¿Cual es el lugar de las hadas? Me acuerdo de "Tinker Bell" una de las hadas mas famosas de hoy en día, pero no la de Disney, sino la original, la de la obra, esa que es malcriada y vengativa, otras veces, servicial y amable, tan chiquita que no puede tener mas de un sentimiento a la vez (Por eso los extremos en su personalidad). Esa que puede hacer volar a la gente si ésta es capaz de buscar en su interior algo del deseo y que necesita de la fe y la creencia de los hombres para existir (Aunque finalmente termine muerta, porque incluso Peter se olvida de ella).

¿Cual es el lugar de los seres del mundo de hadas si no es aquel de lo perdido resistiéndose a la perdida? Lo olvidado en su negación, en su resistencia y su insistencia. Aquello que no negocia, que combate, que se instaura en lugar de lo perdido en su forma única de NUNCA. Progenitores de la locura, el arte, la infancia memorada. ¿Acaso estas criaturas no inspiran a los hombres y los enloquecen? ¿Qué otra musa para ello es posible?

Quien cuando mira uno de estos seres no puede encontrar algo más allá de una cosa - alada, colorinche, terrible o ridícula - no está creyendo en hadas. Se enfrenta a un hada muerta. Ningún hada. El hada es metáfora alada. Es necesario un esfuerzo para entrar en su sentido pero una vez dentro es imposible escapar de ese espacio generado. Necesitan de la creencia y la introspección para cobrar vida, necesitan que uno descubra la perdida y la ponga en juego para así no perderla. Así y solo así, se abre la puerta de entrada hacia el interior de Nunca Jamás o el País de Alicia.

Algunos conocen muy bien de hadas, como Jim Henson en "Labyrinth" (1986), Poe, Tolkien, Spielberg en "AI" (2001) o Guillermo del Toro en "El laberinto del Fauno" (2006). Otros las desconocen, las representan y ven muertas (Y de estos los hay en todos los ámbitos).

Si hay algo que no se puede, es tomar uno de estos seres para contemplarlo de forma banal, como poesía sin metáfora, es hierro frio para hadas… e incluso para hombres también.

Imagen: Brian Froud

2 comentarios:

  1. Muy Bueno! Me encanta tu perspectiva y como pones en juego la necesidad de poner/perder algo para darle existencia a estos bichos inexistentes que devuelven una existencia absoluta con su locura.

    Un abrazo.

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  2. Gracias Pablo.

    Definitivamente hay que agregar a Cameron con Avatar a la lista.

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