Sgroya

En algunos pueblos del Dniéper (Eslovaquia) existía la creencia en las andanzas de Sgroya, la dama de nieve, una hermosa mujer con extraños poderes. Aunque podía adoptar apariencias diferentes, solían describirla como una joven alta y llamativa. El calificativo “de nieve” no aludía a su palidez ya que, algo no común entre los eslavos, tenía la piel morena y el cabello oscuro y rizado, que realzaban la expresión de sus bellos ojos. Se debía a otras cualidades: aparecía en las frías rutas de caminantes y jinetes para ofrecerles sus amores. Esa casi siempre irresistible invitación, de ser aceptada, resultaba fatal para el incauto, que seguramente terminaba muerto o mutilado. Según la leyenda, para alcanzar sus propósitos Sgroya se valía de todas los recursos de seducción que una mujer puede tener. Al principio, era sensual y dulce, y capaz de proporcionar infinitos placeres eróticos. Una vez despertado el irrefrenable deseo de sus víctimas y privadas éstas de su voluntad, ella se volvía gélida, paralizándoles el corazón. Eventualmente, su cuerpo helado y convertido en filosa arma, mutilaba a su amante sin piedad. En ocasiones, no provocaba daño físico alguno sino que se limitaba a enamorar perdidamente y luego abandonar al infeliz hombre, para hacerlo enloquecer.

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