Perros de Fu

Los Perros de Fu, también Perros de Buda o Leones coreanos, son poderosos animales míticos que tienen su origen en la tradición budista y que, consecuentemente, están bastante difundidos en el lejano Oriente. En la medida en que los chinos emplean el término “Fo” para referirse a Buda, puede hablarse también de "perros de Buda". De hecho, se los suele encontrar en los umbrales de templos budistas, palacios y tumbas imperiales, en todos los edificios de gobierno desde la Dinastía Han (206 adC-220 dC) hasta el final del imperio (1911), así como en algunas representaciones del bodhisattva Manjusri.

Parece ser que los perros de Fu son, en realidad, leones, ya que el león es un animal consagrado a Buda. En efecto: estas bestias no aparecen en el arte chino primitivo, sino que fueron introducidas tardíamente, con el budismo, como defensores de la ley y protectores de los edificios sagrados. Otra prueba de ello es que en ocasiones Buda es representado en la espalda de estas bestias.

Estos animales son también conocidos como "perros de la felicidad" o "perros celestiales" y son emblemas de valor y energía, complementos indispensables de la sabiduría.

El simbolismo de los perros de Fu es considerado, asimismo, en los estudios sobre el Feng Shui que les asocia la vigilancia, el juego limpio y la defensa del débil.

En China son conocidos como Rui Shi (瑞獅).

Los perros de Fu, por lo general, se muestran de a pares (de ahí el plural) y con una o ambas patas delanteras apoyadas sobre una esfera. A menudo se los halla protegiendo simbólicamente la entrada de templos y tumbas con el fin de amedrentar a profanadores, demonios y otros espíritus del mal. Así, por ejemplo, la Ciudad prohibida, en China, está celosamente custodiada por varias parejas de perros de Fu. La bandera del Tíbet, por su parte, los incluye como uno de los motivos centrales.

Sus ojos están siempre abiertos con una fiera mirada pretenden transmitir la protección contra malos espíritus que quieran violar la tranquilidad del lugar. El animal es símbolo de energía y valor.

Los pares de perros Fu suelen encontrarse sexuados, así en la pareja que guarda la sagrada entrada de un recinto diferenciamos al ejemplar hembra del macho porque este sostiene un orbe bajo su zarpa, mientras aquella una cría. En rigor cada uno de los cuales posee distintos poderes y atributos.

Mirando desde la puerta hacia fuera el macho se sitúa a nuestra izquierda y la hembra a la derecha.

Su introducción en el arte chino coincidió con el budismo. La popularidad de este ser híbrido se fundamentó entonces en su simbolismo. El arte budista mostró a los leones, desconocidos hasta entonces, como seres benéficos y maestros de los felinos. El perro de Fu era protector de edificios sagrados y defensor de la ley. Los perros solían colocarse flanqueando portales de instituciones de negocios, de templos y, en general, de lugares habitados por gente distinguida. No era raro tampoco ver a estos perros sagrados guardando tumbas o frente a edificios de gobierno para asustar malos espíritus. Con el paso de los años se asentó la costumbre de regalar estos perros al Emperador representándolos en esculturas, tapices u otras artes plásticas.

FUENTE: WIKIPEDIA.

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